miércoles, 28 de octubre de 2020

Bartomeu y su Junta dimiten: ¿Fin del "nuñismo"?

 



En 2015 Bartoméu ganaba unas elecciones anticipadas para legitimar su mandato pues ejercía de presidente desde hacía más de un año antes por la dimisión de Sandro Rosell. Fueron unas elecciones clave donde grandes alternativas como Laporta o Freixa pugnaron por salir de presidentes. Como el propio Jan me dijo el mismo día de los comicios, sabían que no competían contra Bartomeu sino contra un triplete. Y así resultó. 

Como tantas veces hemos repetido en este sitio y ahora que Bartoméu ha dimitido, aquella elección fue un gran error de los socios. Yo no le voté, pero en aceptación y respeto al gran valor democrático que preside el club sólo nos quedaba apoyar en la medida de lo posible una nueva era que tenía todas las papeletas para fracasar. 

No ha sido un fracaso rotundo, sino un "fracaso encubierto". La directiva de Bartoméu acumula 13 títulos en la sección de fútbol. Las otras secciones profesionales se han revitalizado y han conseguido buenos objetivos. El baloncesto sí ha sido lamentable, pero tímidamente se retoma el rumbo con Jasikevicius en el timón y Mirotic de abanderado. Pero si se desgrana su labor deportiva en el fútbol podremos descubrir que ha sido un fracaso partir de la cima de un triplete , con Messi y Suárez con 28 años, y sólo ganar una champions y 3 ligas en este período. Es decir, el fracaso está no en lo que (poco) que se ha ganado sino en lo (mucho) que se ha dejado de ganar, especialmente en la Champions League con ridículos espantosos a nivel deportivo, de imagen y sociales en Turín, Roma, Liverpool y Lisboa. 5 Directores técnicos en 5 años (Zubizarreta, Robert, Segura, Abidal y Planes) demuestran los vaivenes en la parcela futbolística y la ausencia de un plan ganador. Muchísimos errores en la contratación de jugadores de pésimo redimiento a precios desorbitados (Arda, Vidal, Alcácer, André Gomes, Arthur, Dembéle, Griezmann, Coutinho,Digne,  Braithewaite, entre otros ), ventas incomprensibles de jugadores de alto nivel (Paulinho, Yerry Mina, Suárez), dejar escapar a Neymar Jr o el no saber o plantear el fichaje de jugadores clave (Salah, Mané, Isco, Kroos, Mbappé, Rabiot, Eriksen, Lukaku, Lautaro o recientemente Eric,van de Beek,  Depay o Wjnaldum, peticiones expresas de Koeman).


 

Se han dilapidado más de mil millones euros en fichajes y apenas han servido un 10% de los mismos. Así pasó un año tras otro , tapándolo con éxitos parciales (ligas) y mirando hacia otro lado ante los sucesivos ridículos europeos, hasta que en Lisboa explotó todo, incluido Messi con su famoso burofax.

Respecto a la Masía, ha habido un expolio de grandes proyectos de jugadores que se han ido por efecto de la sanción FIFA, la mala gestión en el mantenimiento y formación de los mismos, grandes ofertas de equipos rivales y poca atención directiva a este apartado capital del club. El paso del directivo Vilajoana, Soler, los incomprensibles fichajes de Kluivert o la discreta gestión de Bakero no han ayudado. Muchos canteranos de alto nivel están en otros clubes y deberían ser recuperados cuanto antes (Adama, Onana, Icardi, Cucurella, Eric, Kubo,Simmons, etc..)

En lo económico es dónde más se puede salvar la gestión de Bartoméu. Es innegable que ha convertido al Barça en el club líder de ingresos en el mundo y el más seguido en las redes sociales. Super contratos como el de Rakuten o Nike son éxitos incontestables. El Espai Barça se ha gestionado bien hasta este último año donde la pandemia lo ha paralizado. Se consiguió un consenso en las administraciones sin precedentes , entre los vecinos de las Corts y se votó en referendum su aprobación por los socios. Además la financiación se ha asegurado con un crédito de más de 800M € preconcedido por Goldman Sachs y que está pendiente de ratificación por la Asamblea de Socios Compromisarios. Nada o muy poco que reprocharle aquí.

Quizás la precipitación y el nervio que presidieron la terrible decisión de cesar a Valverde (líder en la liga y en la Champions) en el pasado Enero encendió la mecha final de la bomba que provocaría la auto destrucción del Presidente Bartoméu. Valverde tampoco tenía nivel para entrenar a un Barça campeón y fue otro error su contratación, pero viendo lo que ha venido después, sustituirlo por Setién en medio de la temporada (hacía 13 años que el Barça no despedía a un entrenador) acabó en catástrofe, regalando la liga y con el mayor ridiculo europeo que se recuerda el día del Bayern en Lisboa. Valverde sí que sabía que su plantilla era limitada y por eso cosechó enormes éxitos en España, dejando al Madrid a 17 puntos en liga. Él protegió tácticamente al equipo, usó el 4-4-2, llenó de medios el 11 y se puso en manos del gol de Messi y Suárez. No daba para ganar champions, pero sí para mantener la hegemonía en España. Setién llegó a este Barça cansado y en decadencia como si fuera el año 2015 cuando el equipo era temido y envidiado en el mundo con su triplete bajo el brazo. Vino porque se buscaba volver al "tiqui taca", al "estilo Cruyff", pero se olvidó de que no tenía los jugadores adecuados. Aquel túnel oscuro en el que la rauxa, y no el seny, de Bartoméu cesando a Valverde metió al club parece ahora infinito. Costará muchísimo salir de él, al igual que ocurrió en 2003 cuando Gaspart dimitió.

El fracaso de Bartoméu nos deja una gran reflexión: por muchos detalles de su gestión que queramos analizar o pormenorizar, la realidad es que el Barça es un club de fútbol esencialmente y la parcela del fútbol nunca puede ser olvidada. El objetivo sagrado y principal del club debería ser saldar la deuda histórica de títulos que no pudieron ser conseguidos durante la etapa pre-democrática (desde 1990 hacia atrás). Y eso es lo que pedimos al nuevo presidente que salga de las urnas.

Dicho esto, yo nunca quise a Bartoméu de presidente y creo que ya en el fracaso de Roma debería haber dimitido. Lo ha hecho tarde y mal, como tantas otras cosas. Ahora no era el mejor momento de dimitir.Entiendo la razón que argumentó pues creo sinceramente que tiene toda la razón al mostrar su estupor cuando la Generalitat ha considerado que no hay obstáculo en celebrar el voto de censura en los mismos días que han solicitado el estado de alarma para Catalunya y cuando se han suspendido todas las reuniones sociales multitudinarias por motivo de la pandemia. Bartoméu no se negaba a designar el día del referendum que le obligaban los Estatutos del Club, sino que pedía al menos 15 días para organizar la logística que supone votar en decenas de sedes distintas del Camp Nou , cuya premisa se aceptó por todas las partes (Generalitat y oposición incluidas) en la Mesa del Voto de Censura. En 5 días era imposible organizar esta logística que exigía la seguridad de los socios. La intransigencia de la Generalitat y de la oposición me ha resultado chocante e inexplicable. Y en este punto Bartoméu tiene toda la razón. En ese callejón sin salida, Bartoméu ha apelado a la responsabilidad y protección de la seguridad de los socios y por eso ha dimitido ya que no podía incumplir los Estatutos.

El caso es que las elecciones estaban convocadas para Marzo y ahora se adelantarán apenas dos meses. Dejar al club en manos de una Junta Gestora (afortunadamente estará presidida por un preparadísimo economista y gran barcelonista de enorme prestigio profesional como el sr. Tusquets) puede incluso impedir que el club pueda acudir al mercado invernal. Y todo esto en medio de una crisis económica derivada de una pandemia sin precedentes. El nuevo presidente tendrá que apechugar con una gestión de medio ejercicio actual que no le debería corresponder. Esto también influirá negativamente en la toma de decisiones para enderezar el rumbo de la nave.

El club queda muy desestabilizado y en tierra de nadie, sin rumbo durante unos meses preciosos. La ausencia de Presidente contribuirá aún más a lo que ya padecemos en nuestras carnes con agresiones mediáticas y arbitrales, además de ausencia generalizada de respeto por un club ahora mismo descabezado. Lo ideal hubiera sido dotar de normalidad la tan anómala situación, tirar de 

Será un año muy difícil donde en can Barça hablaremos más de elecciones que de fútbol. Pero hay que estar al lado de un gran técnico como Koeman. Parece una quimera que se gane algo, aunque Ronald sí puede contribuir a que el juego mejore, que se formen varios jugadores prometedores para el futuro inmediato y que se instaure una cultura ganadora y de esfuerzo, ausente desde hace bastante tiempo. Veremos quién es el nuevo presidente y si acepta a Koeman como entrenador. Será complicado y dependerá de sus resultados. Desde luego lo primero que tendría que hacer Ronald es, como Valverde, darse cuenta de qué nivel de plantilla tiene y adaptarse a ella, no ésta a su sistema. Fue un signo de inteligencia de Valverde, que presupongo también para Koeman, aunque hasta ahora la  pobreza de sus resultados no lo demuestre.

Finaliza la etapa de Bartoméu, uno de los peores presidentes de la historia del Barça, mucho más cuando pudo contar con más recursos para triunfar que ningún otro. 

Abramos el telón electoral. Y crucemos los dedos para que las urnas nos provean del mejor presidente posible que cumpla el más importante objetivo del Barça : corregir el déficit histórico de títulos.



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