jueves, 26 de abril de 2018

Huida hacia ninguna parte


Huida hacia ninguna parte.-

La planificación deportiva de la temporada del Barça nació viciada. Protagonizada por erráticos responsables como Robert y luego por Segura, el cuál escurrió el bulto en Agosto, se intentó redirigir la nave en Enero. Coutinho y Yerry Mina son grandes fichajes. Son buenas decisiones aunque cara la del brasileño.Pero el problema del Barça está enquistado en esta Directiva. Se ha alejado del sendero marcado por Cruyff y comienza a diluirse la identidad del club que iluminaba con su estilo el panorama futbolístico mundial. Sabíamos que esta Directiva no era cruyffista, pero teníamos esperanzas en que no destruyera todo lo que se tardó tanto en cimentar.Sinceramente hay que volver a recuperar la "Palabra del profeta" (=léase el legado de Cruyff). Es cierto que la entidad ha sufrido enormes golpes externos (persecución judicial, mediática y política de Madrid; sanciones de la FIFA; escenario político-social actual de Catalunya...) pero si algo ha demostrado siempre el Barça es entereza y espíritu de resistencia ante las adversidades exógenas. Por eso es tan importante tener las cosas claras dentro del club. Dirigir la nave con mano firme, sin dudas y con objetivos claros.Alejarse de la esencia en esto, como en cualquier otro orden de la vida suele traer malos resultados.
Cuando la temporada está cerca de su fin, es más que probable que se vuelva reafirmar la hegemonía deportiva del Barça a nivel nacional pero son demasiados fracasos en la Champions League. Un torneo corto, caprichoso y que se devalúa deportivamente en modo inversamente proporcional al prestigio mediático mundial que va ganando. Mucho más cuando el eterno rival está sabiendo sacar tajada de la coyuntura de una competición que pide a gritos una reforma acorde con su prestigio universal. Una Directiva consciente del problema debería estar trabajando incansablemente en la oscuridad y en los focos mediáticos, en todos los escenarios, de forma conjunta con otros grandes clubes europeos perjudicados por la situación para solucionarla cuanto antes. De nada vale clamar ante las cámaras en el calor del perjuicio arbitral en una derrota puntual, por ejemplo. Se deben juntar las grandes víctimas de este preocupante ecosistema para hacer frente común vía ECA o cualquier otra estancia a esta nueva UEFA de Ceferín (candidato que fue arduamente apoyado por Florentino), de la que comienza a sobresalir en demasía el siempre sospechoso Collina, sin ir más lejos el gran señalado por la Juventus tras los vergonzosos episodios vividos en la eliminatoria de cuartos frente al Madrid. En el último sonado comité, asistimos decepcionados a la nueva "bajada de pantalones" de la ECA ante la nueva UEFA  , cediendo en su objetivo de crear un superliga europea cerrada de 20 clubes a cambio de obtener más ingresos y garantizar el acceso directo de más clubes de las grandes ligas al actual formato "Champions". Creo que Rumenigge se quedó prácticamente solo en su deseo de ir adelante con la idea de la superliga de Europa. ¿Dónde estuvo Bartomeu? Que luego no se quejen si pasa lo que está pasando pues resulta que los dominadores de las grandes ligas llegan al mes de Marzo en la actual Champions con tal agotamiento físico y sicológico; y tantos titulares lesionados que tenemos semifinales protagonizadas por fracasados en sus países; y por consiguiente con demasiada frecuencia un campeón descafeinado en tamaño torneo. Este año sin ir más lejos fíjense qué nivel de semis : tenemos al 3º de Inglaterra a 19 puntos del campeón contra el 3º de Italia a 17 puntos del líder ; y al 3º de España a 15 puntos del primero frente al Bayern, que lleva 2 semanas casi de vacaciones tras imponerse de nuevo en una liga que domina de cabo a rabo casi perpetuamente (sin contar que tiene medio equipo titular lesionado: Neuer, Boateng, Álaba, Vidal, Robben, etc...).
Bartomeu,  si aún aspira a ser un gran presidente, debería estar activo y no seguir menospreciando la Champions League, la UEFA y los asuntos internacionales deportivos. Cierto es que los líderes son casi imposibles de formar, sino que suelen nacer. Y Bertomeu quedó claro que no lo es. Es una decepción más. Queda mucho para unas elecciones en el Barça, pero somos conscientes de que Messi ha cumplido hace meses los 30 años y que a pesar de tantísimos títulos ganados , se acaba el tiempo para trasladar también a la Champions League la hegemonía limitada hasta ahora a España. La hecatombe de Roma se me antoja la gran última señal de alarma. Ver a Valverde paralizado ante el espanto que se producía en el Olímpico de Roma debería remover los cimientos de la institución. Si nadie lo quiere oír ni ver  dentro de esa Directiva, sí que debería ser tenida en cuenta por la masa social azulgrana para reconducir la situación a traves de las urnas. Y cuanto antes. En el fútbol el tiempo se diluye como azúcar en el café.
Una vez finalizada la temporada y antes de que el Mundial ensombrezca cualquier cosa en el terreno futbolístico emitiré mi análisis final del ejercicio balompédico 2017-18.