martes, 9 de septiembre de 2014

Malos tiempos para la selección española


Malos tiempos para la selección española.-

Aunque el Mundial ya quede lejano es indiscutible que supuso el estallido final de una era histórica de la selección española. Se palpaba en el ambiente que habría un antes y un después de tan magno evento, pero , como suele ocurrir siempre en el mundo del fútbol, la velocidad del devenir de los acontecimientos serían marcados por los resultados. Obviamente España fracasó en el Campeonato del mundo y por lo tanto ahora estamos donde estamos. 
Pesos pesados de la selección se han retirado del fútbol o de la misma, como es el caso de Puyol, Xavi y Alonso. Otros "los han retirado" como Villa, Reina o Torres. Y otros están pero cada vez menos como Casillas o Piqué; y sospechamos del arrinconamiento voluntario o forzoso de piezas clave otrora como Busquets, Iniesta, Césc, Alba o Silva. Además percibimos que gran parte de "la caverna" le tiene ganas al propio seleccionador, por su mano amable y conciliadora con los miembros más alejados del madridismo o incluso por su propio pasado. O por simple desgaste. El caso es que , dejando al lado el asunto estrictamente futbolístico, el cordón umbilical casi eterno que une a la selección con el entorno madridista comienza a regenerarse lentamente. Sé que estamos tocando la herida con ambas manos pero sin atender a esta realidad que subyace en el escenario permanente de la selección no se podría entender con certeza la situación actual del combinado nacional.
Las críticas ya no surgen de ese entorno , directa o indirectamente, sobre el juego en sí, que pasa a un segundo plano, sino también sobre asuntos paradeportivos. Se pone en solfa los motivos por los que Del Bosque convocó de urgencia a la joven promesa Munir o por qué consintió que Piqué dejara de venir a la selección para recuperarse mejor de sus molestias en la cadera. Sobre Casillas, nuevo gran discutido del madridismo desde que Mourinho encendiera una mecha en el polvorín interno del Bernabéu, estamos asistiendo a unos dimes y diretes realmente surrealistas.
La realidad es que la selección está en la encrucijada. Hace 8 años, gracias a la valentía de Luis Aragonés, se dio el paso al frente y se cortó ese cordón umbilical del que hablábamos antes. Lo hizo tras el Mundial de Alemania (2006) dejando de convocar a Raúl, Salgado y Cañizares, el núcleo duro que representaba la "enfermedad "interna del grupo. Con esta terminante decisión, Luis Aragonés tuvo que soportar durísimas críticas de la "caverna" y, por influencia del enorme poder mediático de ésta, también de una gran masa de aficionados. Pero supuso el definitivo cambio de estilo de juego del equipo y el trasvase del poder interno del vestuario a los nuevos líderes: Xavi, Casillas y Puyol. Luis vivió bajo el influjo del Barça exitoso de Rjikaard y coincidió con la llegada de Guardiola al Barça (2008) para rematar sus creencias de que dominando los partidos a través de la posesión de la pelota, se podía atacar y sobre todo defender mejor que de cualquier modo. Tenía un espejo donde mirarse y un banco de pruebas inmmejorable en los partidos que el Barça jugaba.  Luis resistió las críticas, las ponderó y vio como lentamente cuajaba la idea futbolística trasvasada del Barça, que sus nuevos líderes se conocían de memoria y plasmaban de maravilla en el terreno de juego. Xavi era el líder y máximo representante de esa idea en lo futbolístico, Puyol en el rigor defensivo y un icono del madridismo, Iker, en el vestuario junto a Puyol, y sobre todo, frente a la prensa que miraba extrañada el experimento de cortar ese cordón umbilical. El caso es que vino lo que vino. El mundo cayó rendido a los pies del Barça de Guardiola y, como no podía ser de otro modo, hizo lo mismo frente a nuestra selección que participaba de esa esencia. Hubo cambios (se fue Luis pero vino Del Bosque) pero la idea continuó.
Pero cayó el Barça de Guardiola, llegó Sandro al poder (con su bomba explosiva bajo el brazo llamada Zubizarreta) y el espejo se rompió. El Barça lleva tres años autodestruyéndose y desde la cima ha caído lamentablemente al fango donde actualmente se encuentra(en esta nueva temporada, peleando contra sí mismo como gato panza arriba). Con España ocurrió lo mismo por pura analogía como comprobamos en Brasil con tristeza.

Estamos en septiembre 2014, con la sensación de que hay que reconstruir la selección. Pero se oyen voces cada vez más fuertes que propugnan volver a lo que siempre fue la escuadra nacional: "la furia". El primer paso ya se ha dado. El nuevo líder de la selección es Ramos, no podemos engañarnos. Quiere jugar de todo, se olvida de sus obligaciones defensivas y sólo tiene en la cabeza marcar goles a toda costa. Incluso lanza penaltis a "lo Panenka", tira las faltas directas y aparta con la mirada a los compañeros que intenten arrebatarle el privilegio. Éste parece ser el nuevo camino de la selección. Es preocupante la sensación de  arrinconamiento o de "pasotismo" que vemos en los jugadores claves que sobreviven a la hecatombe de Brasil (Casillas, Piqué, Busquets, Iniesta, Silva). ¿Estos síntomas nos parecen indicar que la "nueva" selección se olvidará de la idea futbolística que nos ha llevado a ganar dos Eurocopas y un Mundial para retornar a la "furia" como el estandarte de nuestro juego, digo de modo definitivo? Veremos, pero como atisbo, hacia esa dirección nos encaminamos, no sin tristeza y con mucha nostalgia del histórico paréntesis futbolístico que nos ha brindado la selección.
Y en medio de todo esto surge una generación de canteranos azulgranas que apuntan a la cima. Munir es la punta del iceberg y me temo que le tocará vivir en medio de este volcán .  Probablemente la selección acabe mirando a la Masía aunque confío en que no afecte en exceso a la formación de las gemas que se están puliendo en Can Barça. Metáforas geológicas que nos sirven para interpretar mejor la realidad sísmica que vive el equipo nacional. Las dudas podrían llegar a resolverse mejor si consiguiésemos meditar sobre cómo nos fue mejor si con la "furia" o con el "estilo Barça" (estoy con Pep : el "tiqui taca" es un término peyorativo probablemente elaborado desde la envidia "cavernícola"). La respuesta depende de cada uno de ustedes, estimados lectores. La decisión ,del seleccionador y  de la RFEF  .

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